dilluns, 24 de desembre de 2007

Denuncia




Estaba el último hombre del mundo sentado en su casa cuando, de repente, llamaron a la puerta…
(La historia de terror más corta)


I

Si todavía estáis a tiempo, y no lo habéis hecho ya, leed Soy Leyenda de Richard Mathesson (1954). Es, desde mi punto de vista, el nivel evolutivo más elevado del desarrollo del vampiro en la Literatura.

El argumento: Robert Neville, es, aparentemente, el único superviviente de una pandemia que ha convertido a toda la humanidad en vampiros. Neville dedica el día a proveerse de alimentos y a exterminar a los indefensos vampiros aprovechándose de la luz del sol. De noche se blinda en su domicilio y se defiende de ellos sumergido entre los vapores del whisky y las notas del segundo concierto para piano de Brahms.

Esta novela sintetiza en menos de 200 páginas el horror de la soledad y la tensión de ser depredado por unos seres a caballo entre el vampiro más seductor y el zombi más infecto.

Demasiado tarde se da cuenta de que ha tratado por igual a dos tipos de vampiros, el clásico, para entendernos y a otro que es producto de la pandemia, civilizado y que produce por su cuenta el plasma necesario para evitar nutrirse de otras personas. ¿De donde sale el vampiro clásico? Es poco importante a efectos de la novela. La conclusión hace referencia a la posible variabilidad del concepto de normal y no digo más…

Lo que sí quiero dejar claro es: En la novela, Robert Neville no es un teniente coronel del ejército norteamericano, ni un científico afamado, ni un héroe que muere para salvar a la humanidad, ni nada parecido.

II

Mantengo la hipótesis de que Soy Leyenda es una novela singular, de aquellas que proveen de escenarios originales que alimentan otros desarrollos literarios.
Un ejemplo lo tenemos en La Piel Fría de Albert Sánchez Piñol (2003).
Desde mi punto de vista esta novela bebe de tres fuentes privilegiadas: El Tarzán de
Edgar Rice Burroughs (1914), básicamente el inicio, cuando el protagonista llega a la isla y describe el estado en el que se encuentra la cabaña habitada por su predecesor; El horror de Dunwich de H.P. Lovecraft (1928), donde es imposible no establecer una relación entre los seres anfibios descritos por el maestro del horror y los que visitan al protagonista de La Piel Fría; y Soy Leyenda (Mathesson, 1954) aquí, la situación de soledad, asedio y defensa desesperada son casi idénticas.

Para mí, Albert Sánchez Piñol aporta el valor añadido e incuestionable de una combinatoria ejemplar de estos tres elementos y de una reflexión sobre la permanente pugna entre lo moral y lo sensorial de la naturaleza humana.

III

Es una pena que todas aquellas personas que no han leído a Stoker, estén convencidas de que Drácula es una historia de amor a raíz de la versión que, de la novela, hizo Coppola (1992). No hace mucho hubo alguien que me defendía desesperadamente la inclusión del mito (no de la película) en el género romántico. Cualquier persona que haya leído la novela no tendrá ninguna duda en que el planteamiento desafectado y los orígenes inciertos del personaje la sitúan en el más puro estilo gótico. La relación amorosa entre Drácula y Mina es una invención coppoliana que nos aleja de la novela. Si habéis leído el libro y habéis visto la película me daréis la razón.

No voy a cuestionar la legitimidad de versionar obras clave con tanta distorsión (aunque la Hammer nunca aseguró que sus versiones de Drácula fueran la planteada por Stoker, ¡y eso que eran serie B!) pero alguna cosa parecida puede suceder, salvando las diferencias, con el Soy Leyenda estrenado recientemente y protagonizada por
Sin entrar en el ritmo de la película, extremadamente aburrido en sus tres cuartas partes y con una resolución excesivamente vertiginosa al final, el argumento no tiene nada que ver con la novela. Es otra historia que nos habla de altruismo americano, de salvadores de la humanidad, poco de vampiros y nos aleja del planteamiento crítico de Mathesson. Nada que ver.

Un consejo…pasad de ver la peli y leeros la novela, espero haber llegado a tiempo.

diumenge, 9 de desembre de 2007

Tarocco





Llegeixo…

La extraordinaria fuerza de atracción que representa el icono del vampiro proviene de la facilidad con que cada hombre y mujer se identifican con él… En el vampiro, luz y sombras están amplificados: son más visibles, más evidentes y más claros; y en el fondo siguen siendo un espejo de nosotros mismos…

Aquest fragment el podeu trobar al I Tarocchi dei Vampiri, un magnífic maç que il·lustra, en 78 cartes, les possibilitats de la vida d’una persona, això sí, en clau vampírica.

El Tarot funciona com una síntesi de totes les doctrines, experiències humanes, etapes i situacions que constitueixen la vida mateixa, i és en aquest sincretisme on radica la seva fascinació i el fet que s’hagi vessat, inútilment, tanta tinta vers els seus orígens (de si els egipcis, de si la càbala..).

El Tarot més antic que es coneix és el Visconti-Sforza de 1441 (jo en custodio una reproducció cedida pel meu estimat amic Fan Hellthink). Sembla ser que fou un regal per a la boda de la filla del duc de Milà (Bianca Maria Visconti) amb Francesco Sforza.
Val a dir que, en aquells moments, el Tarot no es feia servir com una eina d’endevinació, tal i com ho tenim associat ara, sinó que era un joc de cartes i també s’utilitzava com a instrument de meditació i autoconeixement, la seva vessant més interessant. Si recordeu Les Amistats Perilloses, en una de les escenes, a casa de la tieta d’en Valmont, es veu a aquesta dona amb un joc de cartes a les mans on una és girada... es tracta de La Mort del Tarot de Visconti, que apareix com una picadeta d’ull, a la nostra mirada.

Però on volia anar és que, de la multitud de Tarots editats, n’hi ha que fan referència directa al tema d’aquest blog. Existeix una veritable Galeria Dampyr de Tarots.

Teniu per exemple el que he referit al començament del post, I Tarocchi dei Vampiri d’en Minetti/Mammucari, molt adequat per a la interpretació atesa la cura de la seva simbologia, un pèl llòbrega i tètrica.

Un altre és The Vampire Tarot de Nathalie Hertz, una mica més infantil però interessant, sobretot el desenvolupament dels arcans menors.

Darrerament s’ha publicat el Tarot Favole de la Victoria Francés. És aquest un Tarot de luxe, amb les imatges de la sèrie que li dóna el nom. Curiosament les espases, copes, ors i bastons es transformen aquí en: papallones negres, roses negres, màsqueres venecianes i creus. Una preciositat!! Hi ha, però, un defecte i és que han col·locat les instruccions d’un tarot clàssic qualsevol, de tal manera que...ves a saber a què fan referència les papallones!
De tota manera, pot ser un bon regal de cara a les festes que s’apropen.

I parlant de regals, un altre Tarot de culte és The Labyrinth Tarot, del magnífic dibuixant de còmics Luís Royo. Un joc de cartes preciós, un pèl petit pel meu gust, però podeu fer-vos amb el llibre que porta el mateix títol i té totes les il·lustracions de les cartes...exquisit.